Homenaje a Mexico

Poemas del Alma

Dama de las Algas
Dama de las Algas

Un día de lluvia en México

también puede ser perfecto

Llueve despacio,
como si el cielo bordara secretos
sobre los tejados.

Desde mi ventana
la ciudad no es gris,
es un lienzo que respira.
Las calles se vuelven espejos
donde los semáforos arden
como pequeños volcanes domésticos.

México,
cuando la lluvia te nombra,
no te apagas:
floreces.

El agua resbala por los muros
pintados de bugambilia y memoria,
y en cada gota cabe un mercado entero,
una risa que no conozco
y sin embargo me pertenece.

Hay un tambor lejano en el trueno,
una trompeta que ensaya
entre los pliegues del aguacero.
No la veo,
pero la siento vibrar en mis costillas
como un corazón prestado.

Cierro los ojos
y el asfalto se transforma en tierra roja,
en maíz que despierta bajo la tormenta.
Algo antiguo me llama por mi nombre
aunque jamás haya tocado su suelo.

Quizá nunca cruce sus fronteras,
quizá mi paso no deje huella
en sus plazas encendidas,
pero la lluvia me tiende un puente
hecho de música y relámpagos.

Y entonces comprendo:
hay países que se habitan
sin necesidad de pisarlos.

Llueve.
Y en la distancia
México respira en mí
como un sueño que no pide permiso,
como una promesa
que siempre regresa con el agua.

Dama de las Algas
Dama de las Algas