Poemas del Alma

Dama de las Algas
Dama de las Algas

Como escritora

Mi escritura
nació hace casi dos años,
sin preguntarse
si era correcta o no.
Simplemente comenzó.
Vuelvo a escuchar el piano,
sus notas dulces me llaman
y algo dentro de mí
despierta otra vez.
Sí, soy clásica.
Lo admito.
Desde aquí contemplo la luna
e imagino una noche romántica
que otros sabrán aprovechar.
Hoy tal vez no sea el día.
Las musas huyen
sin dejar rastro de su magia.
La música me eleva
y al mismo tiempo me dispersa;
las ideas vuelan alto,
demasiado alto.
Qué difícil es atraparlas
cuando saltan
como esta melodía inquieta.
Estoy en la orilla del río,
escuchando el agua correr.
Mis lágrimas también fluyen
por los recuerdos de ayer.
Intento borrarlos,
pero el silencio de las palabras
me devuelve la conciencia
y despierta
las imágenes olvidadas.
Dama de las Algas
Dama de las Algas

El Mar 

El mar en el que vives
se sostiene sobre una roca.
Me arrastra hasta ella
sin saber dónde me toca.
El mar que yo presiento
eres tú quien lo alborota,
mi energía de sal brillante
derramada en pocas gotas.
Estoy con los ojos abiertos,
cansados de soledad;
lágrimas que caen despacio
llamando a la tranquilidad.
Solo el mar que está lejos
vino hoy a visitar,
respondiendo a su llamada
para poder descansar.
El desgarro de mis ojos
bien podría ser verdad,
como el llanto de las nubes
dejando caer su eternidad.
Sigo mirando en el fondo
de mi causa personal;
en un cristal me reflejo
con un inmenso pesar.
Contigo intento entender
mi interior y su profundidad,
las lágrimas que recubren
mi perfecta soledad.
Sin mirar dentro presiento
la historia de mi mar,
aquel que estando lejos
se acerca a verme llorar.
Tocando mi rostro
pensando en el mar,
sincero y profundo,
oscuro en su final.
Dama de las Algas
Dama de las Algas

Donde rompe el agua

El mar no sabe mi nombre,
pero pronuncia mi sombra
cada vez que la marea
sube a besar la roca.
Vivo en su latido oscuro,
en su sal que no perdona,
en la espuma que dibuja
lo que el silencio no nombra.
Hay un mar dentro de mí
que no figura en los mapas,
un océano sin orillas
que a medianoche me llama.
Sus olas no hacen ruido,
pero arrastran viejas horas;
cada recuerdo es un ancla
que en mi pecho se desborda.
A veces cierro los ojos
para no verlo tan hondo,
pero el agua siempre encuentra
la grieta más en el fondo.
Y cuando lloro, lo entiendo:
no es tristeza solamente,
es el mar buscando cauce
para seguir siendo fuerte.
Si algún día me sumerjo
sin miedo a su inmensidad,
tal vez halle entre sus sombras
mi propia claridad.
Porque el mar que me habita
no quiere verme naufragar:
me rompe para enseñarme
de qué estoy hecho al amar.

Dama de las Algas
Dama de las Algas

Carta a mis lectores 

Esta página quiero dedicarla a escribiros y a presentarme, porque aunque muchos ya me conocéis, deseo que otros también lo hagan.

La poesía llegó a mi corazón despacio, casi haciéndose la despistada… y cuando quise darme cuenta, ya se había quedado a vivir en mí.

Quiero haceros reír, emocionaros, llegar a vuestra casa con una idea clara: el amor.

Algo que, en los tiempos que corren, no siempre resulta sencillo.

Esta página nació —o tal vez fue capricho del destino— gracias a una emisora de radio en la que estuve muchos años, Radio Burbuja. Allí aprendí a recitar cada día un poema, buscando siempre la música adecuada para acompañarlo.

Si me leéis, seguro que lo habéis notado: la música forma parte de mi manera de escribir.

Aquella experiencia me ayudó a recitar con calma. Al principio me ponía muy nerviosa, pero poco a poco las palabras comenzaron a salir con naturalidad, como si ya supieran el camino.

Y aquí tenéis el resultado.

No paro de escribir, ni de recitar, y siento que esto no tendrá fin.

No soy una persona académicamente instruida, y quizá se note en lo que redacto. Tengo faltas, errores que intento corregir, pero mi mente va más rápido que mis manos. Aun así, aquí estoy, con humildad, para acompañaros.

Procuro escribir cada día: de amor, de desamor, del mar, de la tristeza, del viento…

De pequeñas alegrías —que a veces son más que alegría—.

Seguramente me queden muchas cosas por deciros en esta carta. Tal vez las vaya añadiendo poco a poco, como quien deja pétalos en el camino.

Gracias por entrar en mi mundo.

Un abrazo para todos.

Coral — Dama de las Algas

Dama de las Algas
Dama de las Algas