Un Coral de Poemas

Un Coral de Poemas. Son poemas que reflejan la profunda conexión entre el alma del autor y su poesía. Son poemas que reflejan la profunda conexión entre el alma del autor y la poesía.

Esto nos lleva a entender que para mi el autor, la poesía es una forma de expresar y conectarse con su ser más profundo.

A lo largo del poema, os quiero llevar a un viaje a través de emociones y sentimientos más íntimos.

La poesía es presentada como un refugio, un lugar donde puede ser libre y expresarse sin miedo.

La poesía es presentada como una herramienta poderosa para transmitir ideas y emociones, y como un medio para conectar a las personas entre sí.

El poema nos invita a adentrarnos en el mundo interior del autor, a través de la belleza de las palabras y la poesía, y nos muestra la importancia que tiene la poesía como medio de expresión y conexión con los demás.

Gracias por vuestra visita.

Dama de las Algas

2º Un Coral de Poemas 6 de septiembre del 2020

Comencé esta web
para pasar un poco de tiempo entretenida
¡Supongo que esto ya lo dije antes!
Pero se convirtió en algo especial
algo que quiero compartir,
me gustaría que viváis los poemas,
ya que en cada uno que escribo
lleva mi alma entera.
Sea cual sea el final
que no sé cuándo será,
por que no me permito
dejar de escribir.
A veces invento,
otras imagino,
quizás acierto
relatando un poco de destino.
Pero de lo que estoy segura
es que es auténtico todo lo que escribo,
que sale del corazón
y él es mi testigo.
Un abrazo a todos
Coral

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Un Coral de Poemas

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¿Quien soy ?

¿Una pirata o Dama de las Algas?
¿Por qué no?
Si,
¡Soy madrileña!
Nací en una calle cáñamo
En aquellos años…..
Criada en el Madrid de las Vistillas
Rodeada de ricos madroños
Y de ese paseo de la florida.
¡No hay pueblo mejor!
Dicen que es la ciudad del mundo,
La mía,
Por la que paseo Lope de Vega,
Calderón de la Barca, Quevedo,
Cervantes, Tirso de Molina,
Y así otros tantos
Que le dieron gloria,
Y luz a esta ciudad que os presento,
Como si fuera la joya más preciada.
Donde cantaba en la plaza del biombo
Allá en Semana Santa,
Cuando salía el Gran Poder
Y Jesús el Pobre por las plazas.
Los mejores años de mi vida
Los pasé por esas calles tan nombradas.
Hasta mi presentación
Me quedan mil palabras,
O dos mil
Para que contarlas.

Hoy mismo

Hoy es buen día
Para comenzar escribir,
Anotar mis ideas
Y comenzar a vivir.
Hoy decido,
Que voy a redactar
A gritar lo que siento
Bajo un vendaval.
En buen momento
Y en mejor hora,
Te muestro mi alma
En estrofas cortas.
Poco adornadas
Con frases distintas,
Recordando que yo
No soy artista.
Con estas dos manos
Y un poco de sentimiento,
Realizó prosas
Que terminan sonriendo.
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Navidad

♪♫♪ ♫ Notas que se encuentran en sintonía

Notas que se encuentran en sintonía,
voces que se complementan
formando una orquesta que hoy parece distinta,
como si diciembre las envolviera
en un papel brillante de ilusiones nuevas.

Da igual si son clásicas o modernas:
todas salen del corazón en forma de letras
que este tiempo del año invita a abrir
como quien abre un regalo lento,
con cariño, con asombro.

Mostrando colores, luces y sombras,
escucha con atención y verás
que te transportan a otro mundo,
un mundo lleno de ilusión
que huele a leña encendida
y sabe a infancia recuperada
por un instante.

Hoy el día se llenó de la magia de las voces,
de la tranquilidad e intranquilidad
mezcladas como campanas que tintinean
en un patio de butacas adornado
con pequeñas chispas de invierno.
Escuchaba melodías que me alimentaban,
melodías que parecían anunciar
que algo bueno está por llegar,
incluso cuando no sabemos qué es.

Aprendí palabras que no escuché nunca,
sabores a una tierra marinera
que en otros tiempos fue gris
y hoy recobra su esplendor,
como las ciudades cuando diciembre
enciende sus calles
y hasta los pasos más cansados
tienen un brillo inesperado.

Después volví caminando lentamente,
escuchando la agradable lluvia
y la caricia de las gotas de agua
sobre mi paraguas de lunares,
que parecía un cielo pequeño
lleno de estrellas apagadas pero firmes,
recordándome que incluso la lluvia
puede ser una bendición
cuando el frío del invierno
no logra apagar la esperanza.

Ahora siento frío
y no puedo remediarlo,
aunque me abrigue.
La casa está deshabitada,
como muerta,
sin nadie que la cobije,
sin risas ni luces
que rompan la quietud de sus esquinas.
Pero sé que pronto llegará la Navidad,
y con ella el murmullo cálido
de lo que alguna vez amamos,
aunque no siempre esté cerca.

Pronto llega la noche
y rebujada en la cama,
soñaré con un nuevo día,
con el sol entrando por mi ventana
y tal vez, quién sabe,
con una luz más amable
que solo diciembre entiende.

Porque incluso en la soledad,
cuando el invierno es largo,
la Navidad deja una puerta entreabierta
para que, entre un poco de paz,
y me recuerde
que todavía sé esperar.

Dama de las Algas
Dama de las Algas

Sonrisas

Es el secreto de hoy
La mejor de las sonrisas,
La medicina más efectiva.
Simplemente hoy no sé si escribo
Con algo de gracia
Y busque esta imagen tierna,
Con los claveles
Que a mi madre tanto le gustaban.

Otras veces
me salen los poemas originales
Hoy quizás me cueste sacar,
Una sonrisa de mis labios
Para que podáis disfrutar.
Creo que es una imagen completa
O de perfecta felicidad,
La abuela abrazando a las dos.

Sin pensar en más yo sigo imaginando
En estos días de fiesta que vienen,
Con tanta familia recordando
Algunos discutiendo,
Otros protestando,
Mejor reír y soltar un buen rato.

Imaginar en este momento
El perfume de los claveles,
Que en España son coloridos
Pero yo los prefiero alegres.

De color del Coral
Rojos y bien apretados,
Su perfume elegante
Largos y delicados.

Así es lo que siento
Al mirar esta imagen,
Pero veo en las caritas
Algo más que llama mi atención,
Y es que en cada persona
Veo un detalle de cada nación.
Y no importa de dónde sean
Si son de España o de Japón,
También veo algo de Holanda
Que pensareis si llevo razón.

La sonrisa de la niña y su expresión
Me gusto desde que la vi,
Pues parece que se acerca a la madre
Riendo y mostrando el cachete,
Para que le un buen achuchón.

Bueno aquí termina este momento
Con mi sonrisa sonora,
Mañana será otro día.


Amor pánico divino

Tu amor me tomó como un relámpago,
como un viento furioso desde lo alto,
y en su golpe, sentí el eco del cielo,
una fuerza inabarcable, un salto hacia lo eterno.

Caí en el vértigo de tus ojos,
donde se cruzan lo humano y lo sagrado,
y en ese abismo profundo y claro,
perdí mi nombre, mi voz, mi ser amado.

Es un amor que arrastra, que devora,
que no conoce calma ni razón,
una tormenta que azota sin demora
y me arrastra hacia la divina confusión.

Tus manos son como llamas encendidas,
tu abrazo, un nido de luz incontrolable,
y en cada roce de tu ser inabarcable,
mi alma tiembla, perdida en su caída.

Siento el pánico del alma frente a Dios,
ese miedo dulce, ese caos divino,
donde el corazón no encuentra camino
y se entrega a la ola que todo lo esparce.

No sé si es amor o es locura,
si es fervor o es el fuego que consume,
pero sé que, en tu abrazo, me desplomé
y encontré la paz en la tempestad más pura.

En ti, soy una chispa entre las estrellas,
una plegaria hecha de carne y hueso,
un suspiro que se eleva, sin regreso,
a la divina danza de las centellas.

Así, me disuelvo en lo eterno,
en lo inmenso, sin temor ni abrigo;
aunque el amor me desintegre,
sé que en este pánico divino
hallaré mi destino contigo.

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2º final
Así, me disuelvo en lo eterno,
en lo inmenso, sin temor;
aunque el amor me desintegre,
sé que en este pánico divino
volveré a encontrar a Dios.

Dama de las Algas
Dama de las Algas

Mi perfume

Mi perfume huele a poemas,
a jazmín que despierta la aurora,
a la noble madera
que atesora el paso del tiempo,
y al sol de España,
que acaricia la piel
y enciende el alma.

Huele a las flores
de la escalera de la abuela Lola,
a la alegría interminable
de los veranos junto al mar,
a la sal sobre la piel,
a las risas que el viento
nunca consiguió borrar.

Huele al perfume de esas plazas
donde el tiempo aprendía a detenerse,
donde cada rincón guardaba
un recuerdo dispuesto a florecer.
Es un perfume
que recorre un abecedario completo,
letra a letra,
verso a verso,
hasta cubrirme
con un aire tejido de poemas,
al que, sin darme cuenta,
ya me siento profundamente atada.
La estela que deja en mí
no desaparece con las horas.

Permanece escrita
en cada palabra que nace de mis manos.
Y aunque soy mujer de claveles,
hay flores que, con su delicada apariencia
y su primoroso aroma,
logran conquistar el alma.
El extracto que hoy persigo
no se consume con el viento,
ni se rinde ante las temperaturas del momento.

Permanece sobre mi piel,
mientras exista una palabra inspirada,
una emoción compleja
o un verso que me invite
a detenerme y seguir creciendo.
Entonces recuerdo aquel ascenso:
el instante en que comprendí
que los perfumes también escriben.
Y el mío quedó unido para siempre
a un aroma embriagador,
cálido,
dulce
y sensual,
capaz de despertar la memoria
y convertirla en poesía.

Porque no llevo un perfume cualquiera.
Llevo la esencia de mis sueños,
el jazmín de mi corazón,
la fortaleza de la madera,
la luz eterna del sol de España
y la certeza de que, mientras escriba,
mi perfume seguirá viviendo
en cada palabra.

"Comprendí que los perfumes también escriben."

Dama de las Algas
Dama de las Algas

La guitarra española

Escuchando la guitarra española que me llama a bailar, recordé tus palabras, aquellas de hace ya cinco años. Quisiera volver atrás, justo al instante en que el tiempo decidió que debía olvidarlas.

Pero ya sabéis cómo es mi viento traidor. No se parece al viento de Levante, que arrastra la arena y todas las impurezas que vuelan sobre nuestras cabezas. El mío levanta recuerdos, los sacude y los devuelve, aunque yo los crea enterrados.

Y me pregunto si acierto al recordar palabras inútiles que, sin embargo, me acompañarán siempre. Porque el inconsciente es un traidor: las rescata una y otra vez y las arrastra hasta los sentimientos del poeta que permanece atrapado.

No consigo salir de este túnel de emociones, ni encontrar, en los segundos siguientes, las frases adecuadas para hablarle a tu instinto, ese animal racional que siempre logra despistarme y hacerme volver a pensar cuando ya no quiero saber más de ti.
Entonces regresas con una melodía distinta, pero envuelto en la piel de un cazador experto. Y yo, mujer espabilada, permanezco aquí, intentando frenar aquello que no es ni será.

Prefiero perderme en ese campo verde donde no existe nada más que prados brillantes, cubiertos de un terciopelo que el viento no puede arrancar. Allí, quizá, la guitarra deje de llamarme por tu nombre y empiece, por fin, a tocar el mío.


La guitarra vuelve a sonar

Vuelvo a sentir la melodía de la guitarra,
y me ayuda a entender el mundo.
Las noticias vuelan cuando menos nos damos cuenta.
Somos egoístas, pero el cielo siempre termina poniéndonos en nuestro lugar,
de una manera sencilla, sin palabras adornadas,
porque no las necesitamos para comprender el porvenir.
Piensas en los amigos que se van,
o en los que un día pueden marcharse de este mundo.
Es así.
No podemos retenerlos en la tierra;
han nacido para volar, siempre muy alto.

Y hoy, cuando el mundo sonríe,
descubro que aquella envidia que sentía del amor
no pertenece a nadie.
La vida tiene las horas contadas.
Entonces el corazón,
ese órgano que late con un ritmo perfecto
y que siempre va por su cuenta,
me sorprende.
Me hace llorar,
me hace temblar
como una hoja en el invierno.

Aquel no rotundo
se convierte ahora en un sí absoluto,
uno que ya no puedo ofrecer
porque el cielo ha cambiado todas mis certezas.
Me siento aturdida
por haber cerrado una puerta
que nunca debí cerrar.
Aquellas risas nunca debieron existir.
El daño que causaba
yo no era capaz de sentirlo.
Hoy me retracto del poema de ayer,
porque ya no representa mi escritura,
ni mi sentir,
ni aquella burla exagerada.
Ahora el dolor ha llegado a mi alma.

Y sin buscar un rostro de alegría ni de tristeza,
levanto la mirada y pido ayuda al cielo.
No por mí,
sino por la persona
que un día fue burlada por una pirata.
Quizá el perdón no cambie el pasado,
pero sí puede enseñar al corazón
el camino que nunca debió abandonar.

Dama de las Algas
Dama de las Algas

La memoria del jardín

Verás, no mires atrás,
y comprende
lo que significa cada flor
de mi paraíso.
A pesar de la muerte,
el amor florece en nuestro ser,
como un tributo a la vida,
como un faro que nunca deja de arder.

Las flores son la metáfora
de nuestra existencia efímera;
el amor, su esencia eterna,
en la vida y en la espera.
No dejes de escuchar:
las flores te hablan,
están vivas;
síguelas hasta su lugar.
No te duermas ante la belleza,
sonríe,
porque llegará la eternidad.

Yo las cuido cada día
como quien protege un pequeño milagro.
Ellas siempre me rodean,
acompañan mis silencios
y conocen el nombre de mis calegrías.
No me piden nada.
Solo un poco de agua,
una mirada serena,
la caricia de unas manos
que aprendieron a querer sin hacer ruido.

Hay días en que no percibo su aroma,
y, sin embargo, sé que está conmigo.
Me perfuma de una manera sencilla y silenciosa,
como si vistiera mi alma con suavidad,
como si cada pétalo
dejara una luz invisible sobre mi piel.
En ellas descubro la dulzura de la vida,
la paciencia de las estaciones,
la belleza que no necesita palabras
para permanecer.

Por eso mi jardín no es solo un lugar;
es la memoria de todo lo amado,
el refugio donde el tiempo se detiene
y el corazón vuelve a florecer.
Mientras una flor abra sus pétalos al amanecer,
seguiré creyendo
que el amor nunca desaparece;
solo cambia de forma
para seguir viviendo entre nosotros,
con la misma delicadeza
con la que una flor, sin decir nada,
es capaz de llenar de belleza un día entero.