Un Coral de Poemas

Corales en la Tierra. Muestra la sensibilidad del escritor, haciendo fuertes las flores, como los corales del mar.
A medida que las estaciones cambian, también lo hacen los colores y los sonidos de la Tierra, creando un ritmo poético que resuena en los corazones de los poetas.
En los rincones más remotos de nuestro planeta, la vida salvaje baila al ritmo de la naturaleza, inspirando a los poetas con su gracia y su fuerza.

Bienvenidos a Corales en la Tierra
La poesía es como el mar: profunda, infinita y llena de secretos.
Corales en la Tierra nace del deseo de traer esos colores y ritmos oceánicos al suelo que pisamos, convirtiendo cada palabra en un reflejo de lo que sentimos, soñamos y vivimos.
Aquí encontrarás versos que exploran el amor, la nostalgia, la naturaleza y la existencia misma, como si fueran corales emergiendo en la arena, recordándonos que la belleza también florece fuera del agua.
Sumérgete en cada poema, deja que las palabras te envuelvan y encuentra en ellas un eco de tu propia historia.

BUSCANDO LOS CORALES DE LA TIERRA
En los rincones más remotos de nuestro planeta, la vida salvaje baila al ritmo de la naturaleza, inspirando a los poetas con su gracia y su fuerza.

Busco los Corales de la Tierra
Busco los corales de la tierra,
los más duros, esculpidos por el viento,
los que resisten la marea del tiempo
y en su roca guardan secretos.
Y busco los más dulces del corazón,
los que brillan como soles sumergidos,
donde el amor deja su huella invisible
y la ternura crece sin testigos.
En cada piedra, en cada ola dormida,
veo imágenes más allá de lo cierto:
versos flotando entre luces perdidas,
poemas latiendo en el eco del viento.
Porque la belleza no solo es espuma,
ni el amor solo existe en el mar,
también en la tierra brotan corales
si aprendemos a mirar.

De Flores y Sentimiento
Flores de tristeza

La memoria del jardín
Verás, no mires atrás,
y comprende
lo que significa cada flor
de mi paraíso.
A pesar de la muerte,
el amor florece en nuestro ser,
como un tributo a la vida,
como un faro que nunca dejará de arder.
Las flores son la metáfora
de nuestra existencia efímera;
el amor, su esencia eterna,
en la vida y en la espera.
No dejes de escuchar,
las flores te hablan,
están vivas,
síguelas hasta su lugar.
No te duermas ante la belleza,
y sonríe,
porque llegará la eternidad.

De paisaje amor y cariño
En el rincón sereno del atardecer, Donde el sol besa la tierra y se va, Te miro, amada, y en tu ser Contemplo el paisaje perfecto Del amor y el cariño. Fue una parte de mí La que insiste en crear, Todas estas palabras Y dejarlas reflejadas, Entre paisajes de verde Mar. Tus ojos, dos luceros en el horizonte, Reflejan el cielo en su azul profundo, Y en ellos encuentro un amor sincero, Un lazo eterno que une nuestros mundos. Las montañas de tu sonrisa se alzan altas, Como guardianes de un valle de ternura, Y en ese valle mi corazón se refugia, Encontrando paz y calma en cada curva. Tus labios, suaves como pétalos de rosa, Susurran palabras de amor y devoción, Y en cada beso encuentro La promesa de un amor eterno, Sin fin ni condición. Así, en este paisaje de amor y cariño, Mi corazón encuentra su verdadero hogar, Y en tus brazos, mi amada y mi abrigo, Sé que siempre encontraré mi lugar. Pareciera que mi escritura Se vuelve en estos días del revés, Dejando estas letras al viento Que las reparta con conocimiento, Y lleguen al alma de quien las lee.

Corales en la Tierra. Muestra la sensibilidad del escritor, haciendo fuertes las flores, como los corales del mar, acompañandolas de poemas.
Amor diferente
Soportando dolor quizás De una manera elegante, Siempre pensando en el amor Como siempre desafiante, Ante un destino perturbador Que marcó un día sofocante. Duermo después de escribir, Descansa mi alma atormentada, Cuando cesó la pasión, En tardes de juicio oportuno, Y siento que nuestro amor volverá, A caer en el ayuno. Supongamos que río en este momento. ¡ajjajaja! Tu amor es la tinta que llena las páginas En blanco de mi vida, Dándole sentido y color a cada palabra. Eres la casualidad más hermosa Que me ha sucedido, En esta vida caótica y confusa. Amarte es como desplegar Las alas y volar libre, Sin restricciones ni límites. Me haces sentir invencible. Nuestro amor es como una obra De arte abstracta, Imperfecta, Pero llena de belleza y significado, Eres el rompecabezas perfecto Que encaja con cada pieza rota de mí ser, Comportándose de una manera única. En tu sonrisa encuentro el sol. Que ilumina mis días más oscuros y en tus brazos, El refugio que anhelo en las tormentas. Tu amor es una danza infinita, Donde nuestros corazones se entrelazan, Y nuestros cuerpos se mueven al ritmo de la pasión. Contigo descubrí que el amor No es encontrar a alguien perfecto, Si no aprender a amar Las imperfecciones de alguien real. Nuestro amor, Es una aventura sin mapa ni destino, Donde cada paso es una sorpresa, Y cada momento, Una nueva oportunidad de descubrirnos. Tú eres mi amor en constante evolución, Siempre cambiante y creciendo, Pero siempre firme y sólido en su esencia.

Dolor de amor
En el rincón más oscuro de mi alma, Duerme un dolor de amor, Sin nombre, sin dueño, Un sentimiento que quema y que embalsama, En un abismo profundo y sin empeño. Las noches se deslizan, Tristes y calladas, Las estrellas lloran lágrimas de plata, Mi corazón, en su tristeza abrumada, Busca la luz de un amor que ya no ata. Tus promesas de cariño, Hoy son sombras, Se desvanecen como sueños en la bruma, Y el eco de tu voz en mis memorias, Repite un nombre que mi corazón aprisiona. Cada recuerdo es un cuchillo afilado, Cada suspiro, un eco en el abismo, En este poema de dolor enredado, Mi corazón llora su triste cinismo.

Pero sé que el tiempo cicatrizará, está herida. Aunque el dolor persista y no se esconda, guardaré en mi silencio esta despedida. Y sanaré en el amor que aún me ronda. Seguiré sintiendo este amor insistente Que se oculta en mi interior, No dejando un hueco libre Y aprisionando a mi alma, Que busca un buen rincón. Y en el rincón oscuro de mi pecho, Late un dolor profundo, Sin consuelo, Un amor que ya se fue, Un triste despecho, De un corazón herido por tu vuelo. Las noches se tornaron frías y largas, Las estrellas lloran tu ausencia en el cielo, Y mi alma se ahoga en penas amargas, Porque ya no estás a mi lado, anhelo. Tus palabras de amor, como espinas, Se clavaron en mi alma, causando herida, Y el tiempo, como un ladrón, Se avecina, robándome la paz, Dejándome perdida.

Cada recuerdo es un puñal que hiere, Cada verso un suspiro en la tormenta, En este mar de lágrimas me pierdo, En este poema de dolor que me atormenta. Pero sé que el amor no siempre dura, Y aunque duela este adiós, Con esta despedida, en mi corazón, La llama perdura, Aunque se oculte tras la noche fría Siempre te aguardará mi corazón. Así que en este poema de dolor y pena, Te libero, te dejo volar al viento, Y aunque el amor se convierta en condena, Guardaré en silencio este sufrimiento De mujer que asimila la tristeza. En el rincón sombrío de mi alma yace, Un eco amargo, un lamento profundo, Un amor que se desvanece, Que se hace, un canto triste, Un dolor que inundo. Las noches se alargan, Los días se tornan grises, En mi pecho late un abismo sin fin, Un amor que se desangra, Que no viste, las heridas en mi corazón, sin fin. Tus promesas se volvieron polvo en el viento, Como hojas de otoño que caen al suelo, Y en mi interior, siento el frío y el tormento, De un amor que se desmorona como un castillo.

Las lágrimas son versos en mi piel, Escritos con tinta de amargo sufrir, Cada gota, un recuerdo, un laurel, De un amor que se marchita, sin resurgir. En este poema de dolor te nombro, Como un suspiro perdido en la bruma, Un amor que se desgarra en un asombro, Y se convierte en tristeza, en espuma. Quizás algún día el tiempo sane está herida, Y el dolor se diluirá en el olvido, Pero hoy, en este verso que despida, Mi amor es un lamento, un gemido. Me pesa volver a escribir de amor Y más si es tan desafortunado, Pues en esta casa vacía Él nunca ha morado, Y fría llega al invierno Después del verano helado. El viento silva alegremente Sin mirar hacia ningún lado, Las paredes no hablan Pues no hay calor, ni color amado. En las sombras de la noche silente, Mi corazón se ahoga en un lamento, Un eco de amor que se hizo ausente, Dejándome perdido, sin aliento. En el jardín de ilusiones marchitas, Las flores del amor yacen desgarradas, Sus pétalos caídos, almas benditas, Testigos mudos de promesas quebradas. Tus ojos, que eran luceros en mi cielo, Se apagaron como estrellas fugaces, Y el abismo se abrió, cruel y despiadado, Dejando cicatrices, recuerdos voraces.

El amor que floreció en nuestro rincón, Se desangra ahora en lágrimas de duelo, Como un río que arrastra mi pasión, Hacía un mar de tristeza, sin consuelo. Las palabras de amor que se llevaron el viento, Hoy regresan como espinas en mi pecho, Y aunque intento olvidarte en el silencio, Tu recuerdo me atormenta, sin derecho. En este poema de dolor y quebranto, Dejo constancia de mi sufrimiento, Un canto de desamor, un llanto, Por un amor perdido, un sentimiento. Quizás el tiempo cure estas heridas, Y el dolor se disuelve en el olvido, Pero hoy, en estas letras conmovidas, Mi alma se desgarra, herida y vencida Dejándome llevar por el cielo.

Ven
Ven, Siéntate a mi lado Has llegado pronto, Dejaste el mar congelado Y ahora te siento cerca, Y la suavidad de tus manos Ahora se posan en las mías, Recordando las cosas de antaño. Cuéntame, ¿Cómo estás? ¿Cómo sentiste el verano? El dolor ya paso Y ahora queda como bálsamo. Acércate despacio Para que dure más tu llegada, Bésame suavemente Y no apartes la mirada. El calor se hace presente En la risueña mañana, Y deja el recuerdo de frío De la noche blanca. Las palabras fluyen Perezosas y cálidas, ¡Hace mucho que no te veo! Cuantas cosas calladas, Mirándome en el espejo Solo veía lágrimas. Grite a los cuatro vientos Que estaba bien preocupada, Mi vida siguió lo mismo Tranquilidad sosegada. Siéntate cerca de mí Tengo escalofríos de mañana, El amor llamó a mi puerta Y estaba entrecerrada.

Mi paseo
El ambiente estaba pesado Y comenzó el día con niebla, Salí de casa temprano A pasear por mí, acera. Se escuchaba el sonido del mar Y alguno más Que de momento no quería identificar, O que quería olvidar Para no sufrir por lo perdido. Me ponía a contar las piedras Que pisaba al caminar, Intentaba distraer la mente Y olvidad mi oscuridad. Mientras tanto tú Seguías en mi camino, Bromeando de pequeñeces Que me hacían sonreír. Cada vez esas grandes cosas Se alejaban de mis manos, Dando paso a otros rasgos, Y mientras yo contaba las baldosas Húmedas y resbaladizas Que encontraba a mi cansado paso. No veía el final del paseo Y tampoco me importaba, Solo miraba de reojo A las personas que se cruzaban. Irán contando como yo O enfrascados en sus problemas, Pues la miseria y la tristeza No es exclusiva de nadie, En estos tiempos locos En que nos vamos empobreciendo, Hasta el pobre corazón condenado Que no entiende de números, Ni de tiempos, Ni de papeles mojados. El teléfono se queda sordo Del vacío que lleva, Dejo de emitir esa música Que a veces era molesta. Ahora vengo todos los días Y en esta mañana plateada, Que el sol no calienta Se siente uno más pobre, De lo que en realidad era.

¡¡Hola!!
¡¡Hola!! ¿¿Cómo estás?? Cuanto tiempo pasado, Cuantos mares surcados. ¿¿Cómo está el tiempo para navegar?? Sí, La mayoría de los océanos están vacíos Ya no está de moda la piratería. Ese barco que tú mandas Ese que llevas grabado en la piel, Hace tiempo que no lo veo No pasan los años por él. Supongo que sigues en tu playa Te imagino pescando también, En esas aguas frías Donde tu ancla se posó bien. De aquí se aleja el invierno Y la primavera se presenta maravillosa, Entonces me iré mar adentro Saliendo del puerto, Con cuidado de las rocas. Me llamaron filibustera, Corsaria, bucanera Y más cosas que no recuerdo, Sigo siendo libre Y continúo con mis secretos. Ir al timón es lo que más me gusta Gritarle a los cuatro vientos, Que la brisa sea insistente, Y mantenga fijo en el mar mi velero. Elevar mi bandera Y disfrutar del océano, Sin temor al horizonte Elevando mi sable hacia el cielo.

Recuerdo del Viejo Madrid
En las calles adoquinadas, Madrid se despierta, susurra historias en cada esquina oculta, donde el tiempo parece haberse detenido, en el viejo Madrid, de encanto y cultura. Las plazas bullen con vida y canciones, el aroma de churros y chocolate llena el aire, el reloj de la Puerta del Sol da las doce campanadas, en el viejo Madrid, la ciudad que nunca se cansa. Los balcones adornados con geranios rojos, mientras el sol se pone sobre el Palacio Real, y los ecos de flamenco resuenan en los patios, en el viejo Madrid, donde el arte es esencial. El Retiro, un jardín de secretos y sueños, donde amantes se encuentran bajo los árboles frondosos, el Palacio de Cibeles se alza majestuoso, en el viejo Madrid, donde todo es hermoso. Las tabernas antiguas sirven vino y tapas, en mesas de madera donde la risa se comparte, en cada rincón, una historia que contar, en el viejo Madrid, que nunca deja de asombrar. Así en mi memoria, Madrid perdura, un lugar de magia, de pasión y aventura, un recuerdo eterno, en mi corazón perdura, del viejo Madrid, mi amada hermosura.

Del sueño de dama de las algas
Bajo la luna plateada y serena, La dama de las algas se sumerge, En un sueño profundo y enigmático, Donde el océano su alma recoge, Dejándose con suave movimiento Que hará que baile en el mar salado. Sus cabellos, como ondas del mar, Se mecen al compás de las mareas, Mientras sueña con secretos del fondo, Y con criaturas misteriosas y aéreas. En su sueño, Las algas danzan en torno, Formando coronas de esmeralda y jade, Y sirenas cantan melodías celestiales En un idioma que solo el mar entiende. En su mundo de sueños, La dama se sumerge, En un abrazo cálido de agua salada, Donde los peces le cuentan historias antiguas, Y las conchas guardan secretos de hadas, Que se acercan a ella Sin que se dé cuenta de nada. La dama de las algas, En su sueño profundo, Es parte del océano y de otro mundo, Un ser que aparte de ser marino Tiene alma de persona de tierra, Y en los dos mundos, Dama de las Algas, Sueña, vive y ama, Y en cada ola que acaricia la playa Deja un pedazo de su alma y su destino. Así, en el sueño de la dama de las algas, Ella encuentra paz y serenidad, Y en las noches de luna y estrellas brillantes, Se sumerge en su mundo, en su inmensidad de lo profundo.

Tierra de Lágrimas
Del sueño de una dama, Cayó una lágrima pesada, Que en la tierra germinó. Dando paso a palabras Y recuerdos de la nada, Que sencillamente Volarán por esta página, Desbordando sus mensajes En esta tierra de lágrimas y pesares, Donde el tiempo se escurre como arena entre los dedos, Donde los corazones sangrando en silencio, Caminamos en busca de la luz. Los sueños se desvanecen en la penumbra, Mientras las estrellas titilan en el cielo lejano. En este mundo de sombras y contradicciones, Buscamos la esperanza que nos guíe Confiando en el ser humano. Las lágrimas caen como gotas de lluvia, Alimentando la tierra reseca de nuestras almas. Y aunque el dolor nos abrace con fuerza, Aún buscamos la alegría que nos haga resurgir. En esta tierra de lágrimas y amargura, Encontramos la fuerza para seguir adelante, Porque en la adversidad se forja nuestra fortaleza, Y en la tristeza descubrimos la belleza de la vida Sabiendo lo que tenemos delante. Así, en medio de las lágrimas y el sufrimiento, Nuestra alma encuentra su voz y su razón de ser, Y en esta tierra de lágrimas, Construimos sueños, Tejiendo un tapiz de esperanza y amor, Y a veces de fe. Que nunca olvidemos que, incluso en la oscuridad, La luz puede emerger de nuestras lágrimas, Y en esta tierra de lágrimas y alegrías entrelazadas, Encontramos la verdadera esencia de nuestra humanidad. Lástima que a veces no entendemos Que también la tristeza nos reconforta, Pues riega la tierra de la sal que desborda, Tu esencia de mujer. Pues soy Dama de Algas, Salada, clara, fresca en la mañana, Si lloro, cubro de verde calegre está mi vida, Y sueño con esos mares de lágrimas de sirenas Siendo en tierra un alma viva.

Tierra de amaneceres rojo
Se extiende ante de mis ojos Un color de dulce amanecer, Una pasión por los campos rasados Acompañando a esos prados, Unas casas en que el amor Siempre se ve crecer. En la tierra de amaneceres rojos, Donde el sol besa el horizonte ardiente, Nacen los sueños en susurros antiguos, Y el alma se llena de un fuego latente. Los montes se visten de tonos carmesí, Mientras el cielo se torna un lienzo de fuego, Las aves despiertan con cánticos de luz, Y la naturaleza canta su propio ruego. En el agua se reflejan rayos Que veo arder desde mi ventana, Y los barcos que nos visitan Escapan de la madrugada. Bajo el manto de estrellas en danza brillante, La noche susurra secretos al oído, Y el viento acaricia con su suave caricia, El corazón latente, por siempre perdido. En esta tierra de amaneceres rojos, Donde los sueños toman vida y se expanden, Mi corazón halla su refugio seguro, Y en cada alba, mi espíritu se enciende.

La tierra de una dama de corales
Hoy vuelvo al mar Y a pensar en mis corales, Quizás repita lo mismo En este cuaderno de viajes, Que me ayudaran a recordar Y volver a vivir cada peaje. En la tierra de una dama de corales, Donde el sol se abraza con las olas y las sales, Se alza un paraíso, Un edén de colores, Donde los sueños se entrelazan con amores. Sus playas de arena blanca como la espuma, Reflejan la pureza de su alma, Ninguna bruma puede empañar La belleza que allí reside, Donde los corales En el mar danzan con las flores. Bajo el cielo azul, Como zafiro brillante, La dama camina con paso elegante, Su cabello ondea con la brisa marina, Y su sonrisa ilumina cada esquina De las rocas palpitantes. Surgen a la superficie Ideas melancólicas de tiempos pasados, Y en las escamas guarda La tierra que no ha olvidado. Los corales son sus joyas, Su tesoro, Testigos mudos de su eterno decoro, Y en su mirada se refleja el océano, Un mundo de misterio y encanto soberano. En la tierra de la dama de corales, La naturaleza y la gracia son ideales, Un rincón en el que el tiempo se detiene, Y en cada ola, Un secreto se entremezcla y teje.

FUERZA VALOR CORAJE
(Día histórico para la democracia)
En la penumbra del temor, surge la luz del coraje,
Un fuego intrépido que desafía la oscuridad,
Valentía, llama ardiente que en el pecho arde,
Guiando pasos firmes hacia la libertad.
En el fragor de la batalla, donde retumba el estruendo,
El coraje se erige como un escudo imperecedero,
No teme al desafío, ni al destino incierto,
Se alza como un titán, en su fuerza sincera.
Valentía, joya preciosa forjada en el yunque del alma,
Resuena en el eco de aquellos que se atreven,
A desafiar la tormenta, a romper cadenas,
Aunque el miedo aceche, como sombra que se cierne.
El coraje es un susurro en la brisa de la adversidad,
Un rugido que despierta el espíritu dormido,
No es la ausencia de temor, sino la voluntad de avanzar,
A pesar de la tormenta, hacia el horizonte atrevido.
En el corazón del valiente, late un tambor inquebrantable,
Que resuena con la música de la esperanza,
No se rinde ante la tormenta ni la noche interminable,
Porque el coraje y la valentía son la esencia de la bonanza.
Oh, noble coraje, oh, valentía sublime,
Sois faro en la oscuridad, luz en la neblina,
Guiadnos por el sendero de la victoria,
En la danza eterna de la vida divina.
Que en cada paso, en cada gesta valerosa,
Florezca el coraje como un jardín de fortaleza,
Y que la valentía sea la melodía grandiosa,
Que resuene siempre en el corazón con firmeza.

Amor del universo
En algún lugar del universo
donde los destinos apenas se rozan,
nace el amor.
No tiene ruido
ni necesita testigos.
Aparece
como una pequeña luz
entre dos almas que todavía
no saben que se buscan.
Las estrellas lo reconocen.
Por eso brillan con esa paciencia
de quienes han visto
nacer mil historias
y aún se sorprenden.
El amor
no entiende de razones.
Es un fuego mínimo
que decide quedarse
en medio del corazón.
Y cuando arde
todo el universo parece
acercarse un poco más.
Amor desconocido
Hay un amor
que todavía no tiene nombre.
Camina despacio
por los bordes de mi vida
como una sombra que respira.
No sé su rostro.
No sé su voz.
Pero a veces
cuando la noche se queda en silencio
siento que alguien
piensa en mí
desde algún lugar del mundo.
Tal vez el amor sea eso:
dos desconocidos
avanzando lentamente
hacia el mismo instante.
El visitante tardío
¿Quién eres
que llamas a mi puerta
cuando ya he aprendido
a vivir sin esperar?
Llegas tarde
como un viento cansado
que ha recorrido demasiados caminos.
Hubo un tiempo
en que escuchabas mis latidos
a través de una pantalla
y de palabras disfrazadas.
Ahora regresas.
Pero el tiempo
también sabe cerrarse
como un puerto
cuando la tormenta termina.
Música
El día despierta
con una música invisible.
El viento
afina las ramas de los árboles
y el sol
marca el primer compás.
Sigo medio dormida
mientras una melodía
se forma dentro de mí.
Las notas llegan despacio
como si el corazón
las estuviera recordando.
Entonces comprendo:
que el amor
también es una partitura
que el alma escribe
sin saber leer música.
Pirata
Dicen
que en otra vida fui pirata.
Tal vez por eso
cuando el mar se agita
algo dentro de mí
reconoce su nombre.
Recuerdo las tormentas,
la risa libre
de quien no le debe nada a la tierra
y la danza del viento
entre las velas abiertas.
Ahora vivo en calma.
Pero el horizonte
sigue llamándome
como si todavía supiera
mi verdadero rumbo.
La noche
La noche
no es silencio.
Es un libro abierto
donde las estrellas escriben
historias antiguas.
La luna camina despacio
sobre la piel del cielo
y las sombras
aprenden a respirar.
En la oscuridad
todo se vuelve más verdadero.
Incluso los pensamientos
que durante el día
preferimos olvidar.
Lobo
En el monte
la noche tiene ojos.
Un lobo camina
entre la hierba oscura
como si fuera
parte del propio silencio.
No teme a la sombra.
Él mismo
es la sombra.
Cuando aúlla
la montaña entera recuerda
que la tierra
todavía guarda
su antiguo corazón salvaje.
Poema insolente
Hay poemas
que nacen tranquilos.
Y otros
que llegan como una tormenta.
El poema insolente
no pide permiso.
Rompe el silencio,
despierta preguntas,
inquieta al mundo.
Porque algunas palabras
no nacieron para agradar
sino para decir
lo que nadie se atreve.
Invierno
El invierno habla
a través del viento.
Cruza los campos desnudos
y deja en el aire
una música fría.
Las ramas tiemblan
como si recordaran el verano.
Y la nieve
escribe en la tierra
una carta blanca
que nadie se atreve a borrar.
Rebelde
Soy rebelde
de una forma tranquila.
No levanto la voz
pero tampoco cedo.
Cuando me pedían
que cambiara la música
seguí poniendo
lo que amaba.
Cuando el mundo
se acostumbra a la injusticia
prefiero incomodar.
Y cuando la poesía aparece
no la discuto.
La escucho.
Porque cada persona
tiene derecho
a su manera de sentir
y de decir el mundo.
Dama de las Algas